Se me había olvidado comentar la línea editorial que va a seguir mi blog.
Para empezar, es mi blog y en el escribo desde el punto de vista que me salga de las narices, ¡Faltaría más! Además que es gratis, nadie me paga por hacerlo. Si me pagasen, pues francamente me pensaría dos veces lo que escribo.
Posiblemente alguno dirá que no tengo principios… Pues vale. Ya hay por ahí una frase de Marx que lo aclara perfectamente.
Francamente me considero de izquierdas (en el sentido un tanto personal). La izquierda a veces entra en un higienismo, una corrección política y un puritanismo tan propio de la derecha que a veces cuesta distinguirla. Por eso prefiero poner a parir a todos, y así todos contentos. Considero que los éxitos deben ser valorados (sin pasarse), y los fracasos y chapuzas criticadas (Dándole una buena mano de cera).
Y con esa vara de medir tan súmanente rara, mi querido lector, juzgo a cualquier ámbito de la sociedad, la religión, la educación… Y si no les gusta… Pues que se fastidien.
Así que si no te gusta mi blog… Pues simplemente no me leas. ¿Qué te crees que hago yo con Libertaddigital.com? (Como ves ni siquiera la enlazo… con dos bemoles)…
Como ves no caigo en la palabra malsonante y el taco. ¡Joder, que no soy un malhablado!
Soy contradictorio… ¿Sí y que?
Si en este punto te parece que soy un gilipollas… Deja de leer, no merece la pena. Tú me odias, yo te odio, así que no hablamos más y listo.
Como veo que continúas, pues eres de los míos. Soy contradictorio porque todos somos contradictorios. Pensamos una cosa y actuamos de una manera diametralmente opuesta… Es la contradicción la que ha hecho del ser humano lo que es. Todos usamos diferentes varas de medir según nos convenga, incluyéndonos a nosotros mismos. Si vemos las normas morales y religiosas que nos rodean, ninguna dice “No te contradirás”. Por algo será, mi querida amiga, por algo será.
Como no se me ocurre más, y como este es mi blog y hago con el lo que quiero, termino aquí mi línea editorial… De momento.