La verdad es que lo he hecho. Me siento culpable. He estado todas las navidades sin escribir un solo post. La verdad es que necesitaba descansar de internet… No vaya a ser que me acabe viciando y, como pensarían en algún informativo, acabe a tiros en un instituto de secundaria. Han sido unas navidades extrañas. Después de habernos puesto tibios a turrones, cordero, roscón de reyes y demás (aunque alguno haya hecho caso a las recomendaciones).
Seguramente más de uno habrá estado pendiente del mensaje del Rey, aunque no me lo imagino cagandose en alguna madre en el mensaje navideño. No pasó nada. Lo único detenciones de etarras, una cuesta de enero a mediados de diciembre, jesusitos colgados en los balcones e iluminación en las calles de lo más modernas (Algunas más abstractas que otras, o como en Toledo, superando el colmo de la cutrez y el mal gusto).
Y es que la Ciudad Imperial se vistió para la ocasión como un burdel de carretera, con unas bombillitas (eso no son LEDS) que se fundían, o algunas que no existían. Todo eso con la banda sonora de “Sólo en casa” de fondo… (Y eso que se gastaron cerca de 1000000€. Lamentable.
Entramos en un año de elecciones, tanto en España (9 de Marzo) como en EEUU (El primer martes después de lunes de Noviembre)
Se conocen los candidatos de aquí, pero los de allí aún están por ver. Nos espera entonces un año de debates, de plazas de toros abarrotadas, de caramelitos, de globos, de ministrables, cuadernos azules… Dios nos pille confesados.