Que el pescado no me hace mucha gracia no es un secreto. Todos los que me conocen lo saben. Ayer comí pescado: Unas barritas del capitán pescanova que, lejos de convertirme en un auténtico grumete, me provocaron unos retortijones con los que he pasado una noche de pena. Debe ser que me marea el oleaje (y eso me jode, porque entre que me dan miedo los aviones y esto… No podré ir jamás a Punta Cana).

El caso, es que hablando de pescados, al abrir mi correo me he encontrado con un mail de Caja Madrid en el que me informaban (amablemente) de una incidencia en mi cuenta corriente. Yo soy de Caja Duero, debe ser que esto de la fusión de cajas se lo han tomado demasiado en serio. El caso es que me detuve a leer bien esa información:

Lo que me mandaron

Lo que me mandaron

Quizá fueron las faltas de ortografía, los errores que ponen, el mensaje en Inglés, o el que no soy cliente de esa entidad. El caso es que entre el pescado que me produce cagalera, y el intento de pescarme tan cutre casi que no se qué hacer, si reirme o echarme a llorar. Dónde están esos estafadores de antes, perfeccionistas, meticulosos… No, ahora simplemente insertan cuatro imagenes escaneadas, un poco de html cutre y pista… Angelitos.